"Serrat y los poetas"

El reconocimiento a Serrat por su labor musicando poesía.

"El pájaro
de la soledad"

Ya está en las librerías el nuevo libro de poemas de Luis García Gil que recoge su poesía desde 2013 hasta 2019.

Julio Mariscal Montes

Por Luis Garcia Gil | 24 septiembre, 2014 | Comentarios desactivados en Julio Mariscal Montes
Publicado en

Nunca me fue ajeno el poeta arcense Julio Mariscal. Y nunca me lo fue porque mi padre lo difundía siempre cuando la casa andaba sosegada y él se refugiaba en algún poema de -pongo por caso- Tierra de secanos en edición fechada en 1962 que ahora tomo entre las manos. Siempre habló bien de Julio Mariscal, lo trató en la cercanía, en la complicidad de las cartas cruzadas y de las coincidencias y los afectos líricos. Y sintió su muerte, el empujón brutal que derribó su planta de poeta perdurable.

En cambio José Manuel Caballero Bonald lo ninguneaba como poeta en el primer tomo de sus memorias titulado Tiempo de guerras perdidas. «Yo nunca fui muy partidario de la poesía en que se ejercitaba Julio Mariscal. La obviedad de su pensamiento, la explicación de imágenes como entresacadas de una estampa popularista…». No puedo estar más en desacuerdo com Caballero Bonald porque siempre vi a Julio Mariscal como un poeta mayor al que sigo leyendo y redescubriendo.

Ahora Blanca Flores Cueto -incansable, dinámica, mujer de verso en pecho-ha coronado sus indagaciones en la obra del poeta encargándose del cuidado de la publicación de su poesía completa que ha sido editada por La Isla de Siltolá. Los amantes de la obra del poeta lo celebramos y sentimos esta publicación como un acto de justicia hacia quien desarrolló una obra fuertemente expresiva de vida, amor y muerte entrelazadas como en el tríptico hernandiano.

El estudio previo de Blanca enmarca ejemplarmente las claves por las que anduvo el autor de Pasan hombres oscuros o del testamentario Trébol de cuatro hojas. Se elude -eso sí- la importante relación que Julio Mariscal mantuvo con la revista Caleta y con mi padre, el poeta José Manuel García Gómez que siempre queda fuera de ese contexto en el que fue una figura ciertamente relevante porque a él acudían muchos poetas en busca de consejo y amparo. Y entre esos poetas estaba indudablemente Julio Mariscal.

Rescato en esta noche de septiembre cartas que corroboran esa relación. Una la fecha Julio Mariscal en El Bosque un 26 de enero de 1955:

Mi querido amigo:

Muchas gracias por ese sitio que me brinda Caleta y al que correspondo con tres poemas hechos ya en este año y que supongo te vendrán bien. Cádiz viene siempre a echar por tierra mi voluntad. Había hecho un firme propósito de no dar este año un solo poema. El 54 fue para mí un año de ingratitudes, de desesperanzas. Aquí en este retiro he llegado  creer que la poesía me había dejado de interesar y me había hecho un castillo interior con aquellos maravillosos versos de Grillpsrcer: «Si mi tiempo me contradice, lo dejo pasar tranquilamente. Yo vengo de otro tiempo y espero ir a otro» (…)

Curiosamente estos versos terminarán encabezando el poemario Tierra publicado por el poeta en 1965. La carta prosigue con mezcla de nostalgia y confidencia. Julio le dice a mi padre que echa de menos los tiempos vividos en Cádiz, los amigos comunes, los momentos compartidos.

Julio ya estaba en la quinta marea de Caleta con el que sería el poema XIV de Pasan hombres oscuros: «Se espesaba la noche como un vino de siglos/ volvían las carretas cargadas de paisaje…». Conviene saberlo para anotar que además de colaborar en Platero Julio fue uno de los nombres familiares de Caleta que tomó el testigo de aquella aventura literaria conducida por Fernando Quiñones. En la siguiente Caleta -vestida de ecos primaverales- Julio Mariscal deja tres de sus Poemas de ausencia que son a los que alude en la carta anteriormente citada. Ya aparece la cita juanramoniana que encabezará el libro homónimo de 1957: «¡Oh qué mano pudiera desbaratar lo hecho/ clavar en cada espina una hoja de rosa!». La numeración no coincide con la que luego figurará en el libro, sometido a lógicas variaciones estructurales y compositivas. Lo que importa es que Julio está ahí abrazándose a las mareas de Caleta, fiel a la llamada amiga de José Manuel García Gómez cuya vinculación con los miembros del Grupo Alcaraván debiera ser más conocida y reconocida. De hecho en la décima marea de Caleta hay una reseña del vuelo número 30 de Alcaraván.

La octava entrega de Caleta volverá a tener a Julio Mariscal con un par de sentidos poemas en prosa que debían formar parte de un libro titulado Pueblo. Esos poemas llevaban por título «Agosto» y «El ahogado». Este último lo rescata Blanca Flores en su concienzuda y loable introducción al poeta. En la duodécima Caleta regresará el poeta como penúltimo latido con otro poema de ausencia -el IX en el orden que marcará el libro- que dedica para Loly Ayala, el corazón en la palabra. Esta dedicatoria no figura en el libro editado en la madrileña colección Lazarillo al cuidado de Rafael Millán.

Julio Mariscal también formó parte de un número clave de Caleta que fue el dedicado a la poesía gaditana. Lo hizo con un poema rescatado de Corral de muertos y que terminó titulándose «Carmen Gil Martínez» con dedicatoria para su colega de verso y pueblo Carlos Murciano. En Caleta aparece con el nombre simple de «Poema».

Caleta desaparecerá antes de que finalice la década de los años 50. Pero fugazmente hará una serie de apariciones en los años 60 y 70 en lo que será la segunda época de la revista. Y no faltará en ella la presencia cercana de Julio Mariscal con un poema titulado «Junio» que no figura en ningún libro oficial del poeta y que forma parte de un número de Caleta impreso en 1969 en los talleres gráficos de Imprenta Gades en la calle Cardenal Zapata número 7.

Y si toda esta relación fuera poco- que no lo es-  a Julio lo vamos a volver a encontrar en un número de Caleta dedicado a Pemán por su 70 cumpleaños y que se imprime en agosto de 1967. En él Julio rescata dos poemas de Corral de muertos («María» y «Curro Arillo») junto al poema titulado «Último día» que dará título a su siguiente libro y que encabeza este elegiaco verso: «Un tajo al cielo y todo fue ceniza…».

Quedan claras con estas líneas lo mucho que unió a José Manuel García Gómez y a Julio Mariscal Montes. No conviene olvidarlo. Por eso mismo en el documental En medio de las olas situamos la voz de su sobrino Aurelio como forma de tener presente al grandísimo poeta que sigue sufriendo un injusto olvido, afectado por juicios escasamente generosos como el de Caballero Bonald. Un olvido que afortunadamente combaten obras como la citada de Blanca Flores cuya lectura aconsejo vivamente.

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Últimos artículos

Sunset Boulevard (1950)

2 agosto, 2022
Publicado en

Los años de papel te vuelven a cegar/ como a Norma Desmond en Sunset Boulevard Javier Álvarez En un trozo de papel garabateado Wilder escribió diez años antes de emprender el proyecto de Sunset Bulevard: “Estrella del cine mudo comete asesinato. Cuando la detienen ve las cámaras de los noticiarios y cree que ha vuelto a…

Apoteosis de Serrat en noche jerezana

26 julio, 2022
Publicado en

Treinta años de aquella primera vez. Serrat frisaba la cincuentena y presentaba en noche de verano el disco Utopía en la Plaza de Toros de San Fernando, provincia de Cádiz por si el lector se me despista geográficamente. Debía ser el mes de agosto si la memoria no me falla. Camarón de la Isla había…

Silvio (1992)

16 julio, 2022
Publicado en

Con Silvio, publicado en 1992, el cantautor cubano Silvio Rodríguez dio comienzo a una interesante trilogía formada por su nombre y sus dos apellidos. Rodríguez y Domínguez completaron un fresco compositivo de enorme calidad con algunas canciones que han quedado como cimeras dentro de su repertorio. Este Silvio acogía doce canciones tras casi un lustro…

Nelly y el Sr. Arnaud o Sautet filmando a Emmanuelle Béart

4 julio, 2022
Publicado en

En los noventa el joven cinéfilo que fui cayó deslumbrado ante la belleza cinematográfica de Emmanuelle Béart, de la que más tarde supe que era hija del cantautor francés Guy Béart que pudo despedirse, antes de morir y ya octogenario, del Olympia parisino. Guy Béart había nacido en El Cairo, el mismo año que vino…

Slowly (1992)

18 junio, 2022
Publicado en ,

Los años noventa son para Luis Eduardo Aute tan fructíferos como lo fueron los ochenta. A diferencia de aquella década, su producción se destensa tras la agitación propiciada por discos tan exitosos como Entre amigos o Cuerpo a cuerpo. Aute toma aire en los noventa y frisando la cincuentena firma uno de sus mejores discos,…

Evocación novelada de Mi noche con Maud (A Jean Louis Trintignant in memoriam)

17 junio, 2022
Publicado en

TE LLAMARÉ FRANÇOISE, le dije. Y vieron juntos Mi noche con Maud en una cinta VHS.  Le mostré una novela en la que estaba trabajando, Muerte de un cineasta, sobre un hipotético encuentro del cineasta sevillano Gonzalo García Pelayo con el cineasta francés Jean Eustache en el París de los años setenta. La leyó. “Demasiado…

En nuestro antiguo blog "Los oficios del diletante" puede encontrar todos los artículos anteriores al verano de 2014.

LGG- logo piepag 2

Puede escribirme a mi correo electrónico: luisgarciagil74@gmail.com
o enviarme este formulario de contacto

Formulario de contacto

Introduce tu nombre, por favor.
Escribe un mensaje, por favor.

Autorizo a Luis García Gil a almacenar la información suministrada para poder responder a mi mensaje. Podré ejercer mis derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en luisgarciagil74@gmail.com, así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.
Información adicional y detallada sobre Protección de Datos en nuestra Política de Privacidad.

Debes aceptar los Términos y condiciones.