Poema en el Día del Libro
No deja uno de escribir poesía, aunque esa parte importante de mi escritura apenas se tenga en cuenta. Escribo poemas desde la adolescencia donde empecé a bosquejar los primeros versos. Algunos se los leí a mi padre que fue quien me trasmitió ese amor por la poesía y por los poetas. Leo poesía, escribo poesía, pero no me postulo como poeta en círculo alguno con la rimbombancia de ciertos poetas oficiales. Cada vez que se premia a un poeta pienso que la poesía tiene mucho de extraño comercio, tratándose de un género que vende poco y se escribe en demasía.
Los buenos poetas se buscan y se encuentran más allá de los premios. Este poema que comparto lo escribí el Día del Libro, 23 de abril de 2026. No decidí incluirlo en ningún poemario futuro. Me temo que algunos de mis poemas van desperdigándose, sin demasiado orden ni concierto. ¿Algún voluntario que los agrupe en forma de poesías incompletas? Emilio Rúa, cantautor orensano, le puso música a algunos de ellos, lo que me honró ya que mi poesía es un poco secreta y casi nadie le presta atención, pero todo lo que escribo es consecuencia de mi afición por la poesía. Comparto este poema casi para mí mismo.
23 DE ABRIL, 2026
Leer las palabras que dice el viento
y no se lleva,
la página aquella
que yo marqué
con la hoja de aquel otoño
donde nos guarecimos.
Leer como consuelo,
como pañuelo
que quita las amarguras,
mientras siempre queda
el estante vacío
de las palabras nunca dichas.
Leer,
como aferrarse
a los poemas nacidos
de las tardes
en las que fuimos felices y eternos.
Leer dentro de ti,
dentro de mí,
en los posos del café de la tarde,
frente a los espejos
donde uno se mira siempre
con el temor
de encontrar a otro más viejo.
Leer,
aprender de memoria
los comienzos y los finales
de los poemas que amamos,
adueñándonos
de bibliotecas propias y ajenas,
entre librerías de viejo
y en los bancos del parque
donde la tarde cae lenta,
porque es primavera
y los días se alargan.
Leer
como una forma de estar vivos,
de no perderse,
de quedarse.
Como quien bebe,
como quien se alimenta
y padece de insomnio,
y sabe
que el libro siempre espera,
y que hay un placer inmenso
en esa página
que se abre al azar
y parece escrita
para nosotros.

Querido Luis…
En estos días, en los que, poco a poco, voy transitando mí duelo (,el 10/4 falleció mí esposo luego de 49 años de casados más 4 de novios), este poema me ha traído tantos recuerdos!!!!!!!
No hay nada que iguale a los libros, alas cartas y mensajes escritos con la mano del afecto y dedicación…
Gracias, muchas gracias.
Que estés bien!
Gracias a ti, Bibi, por pasarte por aquí y dejar tu comentario. Cuánto siento el fallecimiento de tu esposo. Te mando muchos besos y mucho ánimo. Que nos sigan salvando los libros que son vida.