Cuenta conmigo (1986)

A la película Cuenta conmigoStand by me, se le han venido los años encima. Son ya cuarenta pues la película está fechada en 1986. Ya no está el cineasta que la dirigió, el neoyorquino Rob Reiner, fallecido en trágicas circunstancias el 14 de diciembre de 2025 ni respiran su cinefilia los videoclubs de antaño en los años ochenta donde se alquilaba Stand by me con su entrañable carátula.

El tiempo la ha convertido en película de culto en la que mi generación se sintió reflejada. La amistad preadolescente de un grupo de muchachos antes de la edad adulta y de la pérdida de inocencia. Sencillamente el despertar de unas vidas, ambientada en un ficticio pueblo llamado Castle Rock, a finales de los años cincuenta. Cuatro amigos en busca de un cadáver pero eso era quizá lo de menos. Lo de más el tono, el dibujo sensible de Reiner, la camaradería, el compañerismo y la canción “Stand by me” en la banda sonora, canción por cierto de 1961, interpretada por Ben E. King.

Mis trece años, más o menos, coincidieron con el estreno de la película, que se basó en El cuerpo, una nouvelle de otro King, Stephen, en una senda muy diferente del escritor terrorífico.  Esa pandilla de la película podía ser la mía en aquel 1986 en la que andaba aún en ese reino inmortal de la infancia con un balón de fútbol pegado al pie.

Ya Truffaut había muerto -un par de años antes- pero la mirada de Reiner es tan sensible como la del cineasta parisino en La piel dura. Los niños semiadolescentes de Cuenta conmigo eran Wil Wheaton, californiano del 72, River Phoenix, antes de caer en el infierno de la drogadicción, muerto prematuramente en 1993, Jerry O’Connell, de mi quinta, del 74 y Corey Feldman, californiano del 71.

La película la narraba como voz en off el protagonista ya adulto, es decir el personaje al que daba vida Wheaton, quien finalmente cumple su sueño de dedicarse a la escritura. Reiner cuenta para esa voz narradora con otra presencia entrañable, la del actor Richard Dreyfuss quien dice aquello de que “Los amigos entran y salen de tu vida como los camareros en un restaurante” y también aquello de que “Nunca volví a tener amigos como los que tuve a los doce años”. Hay en Cuenta conmigo otros secundarios notables, actores en ciernes, como John Cusack o Kiefer Sutherland, que representan el mundo de los hermanos mayores de los protagonistas.

A cuarenta años vista, siguen en nuestra memoria las andanzas iniciáticas del fabulador Gordie junto a Chris, Teddy y Vern. Cuatro amigos atravesando la vía del tren entre la confidencia y el incierto porvenir, antes de la irrupción del amor, que todo lo trastoca, en sus vidas. Stand by me deja poso en el espectador sensible, película influyente cuya huella llega hasta la serie del momento, Stranger things.

Carlos Aguilar, en su indispensable Guía del Cine, no apreciaba lo más mínimo la película hasta el punto de calificarla de subproducto algo mañoso. Ángel A. Pérez Gómez en la revista Reseña supo en 1986 ver las bondades de la película de Reiner destacando la textura clásica del filme, las excelentes interpretaciones y su carga de verdad. Quizá Cuenta conmigo sea la película más personal de Reiner, la que mejor le definió como cineasta y a nivel personal la de mis trece años con lo que al volver sobre ella, cuarenta años más tarde, es inevitable que se apodere de mí un sentimiento de acendrada nostalgia. La película, por otra parte, conserva intacto todo su encanto.